Normalmente una persona nunca quiere verse involucrada o formar parte en algún asunto judicial, existe un claro y entendible temor a ello, el cual es claramente entendido y justificado, ya que cualquier proceso judicial, sea de cualquier materia: civil, penal, laboral, administrativo, por nombrar algunos, resulta un desgaste a muchos niveles, se tiene el aspecto emocional el factor del tiempo y sobre todo el aspecto emocional. Por otro lado, tenemos, que muchas cosas en la vida, no dependen de uno mismo, y por motivos propios o externos, nos vemos involucrados en asuntos judiciales, ya sea por reclamar o que nos reclamen un derecho.
Conforme se ha mencionado anteriormente, dentro de todas las ramas que abarca el derecho, cada área tiene su particularidad y características propias, y si hablamos de procesos civiles, debemos aclarar que el derecho civil es la rama del derecho que se encarga de regular las relaciones civiles de las personas, entre las cuales se tienen, por ejemplo: relaciones entre las personas, actos jurídicos, derecho de familia, sucesiones, obligaciones, contratos, entre muchos otros. Si bien es cierto el derecho es una disciplina que es bastante amplia en el presente artículo nos referiremos solamente al caso de ser demandado en un proceso civil.
El proceso civil, empieza con la interposición de una demanda, en la cual una persona recurre al órgano jurisdiccional para obtener tutela sobre un determinado derecho, posteriormente dicho órgano realiza una calificación de los requisitos para la procedencia o no del derecho reclamado, una vez que la demanda cumpla con los requisitos y presupuestos para admitirse a trámite, se emite un auto admisorio, que es una resolución emanada por un Juzgado, que formalmente le da inicio al proceso, y consecuentemente se pone en marcha el mismo, un requisito fundamental dentro del proceso, es el derecho de defensa que tiene toda persona demandada, para ello es requisito fundamental que ésta sea notificada con la demanda, anexos y auto admisorio.
Precisamente, el tema del presente artículo, es el que viene a colación: ¿Qué hacer cuando una persona es demandada en un proceso civil? Entendiendo el temor que un proceso judicial puede generar, es imprescindible que la persona demandada inmediatamente busque asesoría especializada de parte de los profesionales en la materia, debido a que el proceso civil tiene entre sus características se sujeta a un principio preclusivo, es decir concluida una etapa, se pasa a la siguiente, y cuándo ya se venció el plazo para determinada etapa, posteriormente ya no se puede regresar a dicha etapa. Y el momento oportuno para ejercer nuestra defensa, cuestionar los medios de prueba de la demanda, interponer los medios de defensa técnicos que sean necesarios, presentar las pruebas a nuestro favor es precisamente al momento de contestar la demanda, y ésta precisamente se debe hacer dentro del plazo legal que existe para cada tipo de procedimiento, radica en este punto la necesidad imperativa de contar con una buena asesoría.
Si bien es cierto el auto admisorio de una demanda, conforme lo hemos señalado líneas arriba le da el inicio formal al proceso, pero no quiere decir de ninguna manera que la demanda iniciada va a resultar favorable a la persona que dio inicio al proceso, es decir al demandante; es luego de todo el desarrollo de un debido proceso, el Juez decidirá su fallo a favor de la parte que haya respaldado sus argumentos, debidamente acreditados por los medios de prueba pertinentes, y con una adecuada interpretación de la ley.
A manera de conclusión, y de manera muy puntual, queda clara la recomendación de tomar las acciones correspondientes inmediatamente después de tomar conocimiento de un proceso civil iniciado en su contra, para que luego de acreditar sus derechos, pueda ver los mismos respaldados a través de una sentencia que el correspondiente Juez dictará luego de haberse desarrollado un debido proceso.
AUTOR: Luis Carlos Valderrama Aparicio